Carta a la selección
Todo el país espera que esta noche de invierno no sea fría y que el Nacional estalle de alegría con una victoria ante Uruguay. Aquí la carta de un hincha dirigida a los 11 que se pondrán la peruana hoy a las 9:30.
Estimados muchachos,
Es muy difícil escribir estas líneas cuando faltan tan solo horas para que sean las 9:30 de la noche. Hoy los que tenemos menos de 25 años nos enfrentamos al partido más importante de nuestras vidas y solo queremos ganar. No nos importa el medio ni la forma, solo queremos un fin vencedor, que lleguen las 11 de la noche y sentir la felicidad más inefable de todas: la felicidad de ver ganar a la blanquirroja.
Y queremos ganar porque estamos cansados de ser los débiles, los ganables. No es su culpa, muchachos, pues ustedes también han sido víctimas de un país que nos da la espalda cuando más lo necesitamos. Todos somos víctimas del Perú, pero justamente esa ira es la que tenemos que transformar en la motivación que nos haga anular a Suárez y Cavani.
No sientan miedo, que al final esto es fútbol y puede pasar cualquier cosa. Yo quiero que desfallezcan en la cancha, que luchen cada pelota como si fuera la última y demostrarle a América que el fútbol peruano es un poder interno que despierta en los momentos más difíciles. Cuando peor nos va, es cuando debemos sacar esta furia peruana que lleva más de tres décadas sin estar en las grandes ligas.
Muchachos, ustedes saben bien que vivir en el Perú es estar expuesto a una constante de tristezas: el Estado funciona a medias, en los pueblos más alejados faltan los recursos más básicos y caminar por Lima es deambular por los límites de la melancolía. Ustedes pueden ver a los niños con la blanquirroja en las esquinas vendiendo caramelos y sufriendo el frío. ¿Por qué la felicidad nos es tan esquiva a los peruanos?
Pero esto no es un drama, ni tampoco una exhortación, pues creo que ustedes -los 11- están capacitados para ganarle al campeón de América y ponernos a un paso del mundial. La felicidad peruana depende de ustedes. Aunque vivan en Münich, Florencia, Gelsenkirchen, Rosario o Sao Paolo, ustedes saben que Lima, Cusco, Arequipa, Iquitos son las ciudades que más gritarán sus goles, sus quitadas rabiosas, sus pases acertados. No saben qué falta nos hace a los peruanos gritar este dolor que se ahoga en nuestras gargantas.
Lima es una ciudad que perturba. Y los comprendo, muchachos, el frío, la humedad, el ruido y el desorden pueden trastornarlos, pero deben ser fuertes, deben estar muy concentrados en un partido que será de alta tensión. No culpen al Perú ni a Lima de nuestras penas, que al final toda esta tristeza está en nuestros fueros más profundos, donde se mezcla la patria con el fútbol, el amor con el odio, los recuerdos de los partidos en menores, cuando Rinaldo, Paolo y Jefferson ya hacían las diabluras en los Reyes Rojos y que hoy deben repetirse cueste lo que cueste.
Un partido se gana cuando el equipo encuentra el impulso, esa íntima necesidad que los lleva a saltar al campo del Estadio Nacional. Precisamente en ese impulso se engendra, radica y estriba el único criterio válido para ganar este partido: el profundo y más animal deseo de estar Brasil 2014.
La semana ha sido muy tensa y hoy la garganta no puede más. Desde el Nacional todos los peruanos que aun no nos rendimos les pedimos que luchen tanto, al punto de que no exista otra opción más que la victoria. Sé que es muy difícil, pero el maestro Markarián nos ha convertido en una selección con ideas, juego y que ustedes bien saben representar. No quiero a otros jugadores con la camiseta de mi selección. Los quiero a ustedes.
Carguen con el destino de la historia. Lleven el peso y la grandeza de tener una cita con la historia del deporte peruano. No pregunten nada, pues ustedes -futbolistas creadores- pertenecen a otro mundo, a una realidad independiente, a esa naturaleza luchadora que los llevará a ganarle a una selección como la uruguaya.
La fuerza del futbolista atraviesa todo su ser. Desde el sexo hasta el amor. Un futbolista puro es el que sangra en la cancha, un salvaje cuya hambre más grande es el grito de gol.
Ustedes, muchachos, tienen hoy una cita con la historia.
Decidirán en la cancha de qué lado quieren estar.
Con afecto y cariño
Jonathan Diez
Escrito por
Periodista